martes, 6 de septiembre de 2011

Angustia ante La Muerte


Es característico de la sociedad occidental, pregonar en el inconsciente colectivo, dejos de vida, pero una vida superflua, llena de aquí y ahora, sin previsiones a futuro, cargada de un desprecio a la senilidad, promoviendo una “supuesta juventud” o “inmortalidad”, generando actitudes de rechazo, de no aceptación y hasta de prescindir de la muerte.
            Ciertamente, hablar de la muerte, es primeramente el mayor misterio de la vida misma, ya que quien está vivo, en algún momento y lugar puede morir. Luego, la vida conlleva consigo, consustancialmente a la muerte. Es decir, es parte de la vida misma. Por tanto, nos preparamos a lo largo de la vida para vivir, sin embargo se deja de lado la preparación para la muerte.
            Discurrir sobre la muerte, genera temor, miedo y angustia. Se presenta como infranqueable, no obstante, es esta misma angustia la que posibilita las distintas respuestas en torno a la muerte que ha dado el hombre a través de la historia.
            Apoyémonos en Martín Heidegger, filósofo alemán contemporáneo, quien en su obra “Ser y Tiempo”, afirma que somos “seres-para-la-muerte”. A esta conclusión llega, luego de realizar, apoyado en la fenomenología y la hermenéutica, un análisis existenciario del Dasein (término que acuña, para designar al ente que se pregunta por el sentido del ser, el hombre, el “ser ahí”). La esencia del Dasein, es la existencia, lo que permite afirmarse como ser-en-el-mundo, y quien debe proyectarse en su existencia, como arrojado (sin haberlo pedido), le falta algo, es decir, debe ser dentro de sus posibilidades de ser, Pero tiene que afrontar que la posibilidad última de su ser es la muerte, sólo de esta forma podrá vivir una existencia auténtica (Heidegger, M. “Ser y Tiempo”,1927).
            De esto se deduce que, el Dasein, mitiga el temor que le imprime La Muerte, en tanto vive auténticamente, teniéndola presente, como venidera, como la posibilidad última de su existencia, sin dejar de proyectarse como ser-en el-mundo, configurándose como ser-para-la-muerte. Reconoce su finitud, pero sin dejar de ser en su proyecto de vida. De esta forma la angustia, que genera el temor hacia la muerte, le impulsa a verse como totalidad con su muerte; la muerte totaliza al ser; es un fenómeno de la vida misma.
            Una vez nacidos, nos conducimos ineludiblemente hacia la muerte: De esto se trata, asumirla como venidera. Se trata de contraponer, la actitud en la cual nos inserta nuestra sociedad actual, ocultando la muerte. Se trata pues, de vivir conforme a algo que valga la pena vivir, dejando de lado la superficialidad, la banalidad, construyendo su propia existencia de forma auténtica. De esta forma la angustia frente a la muerte, se traduce como el hálito que impulsa la realización personal, en medio de las posibilidades, dando así el sentido de la existencia. Realizándose plenamente.
            Por otra parte, en el trascurso de la vida, suceden varias muertes, implícitas o tácitas, y a veces superadas sin darnos cuenta, en cada una de ellas, o mejor dicho al superarlas, se afronta un proceso que genera angustia, pero que a la vez nos proyecta a seguir adelante con la vida: es lo que se denomina por algunos expertos como DUELO. El cual posee ciertas etapas por las que, se podría generalizar, se vive y se logra la superación de las distintas situaciones adversas o de dolor que atraviesa el ser humano mientras vive, o cuando se ha sufrido la pérdida de un ser querido.
            De esto se desprende que, como todo proceso, el duelo, el cual genera gran angustia, es propicio para que sobrevivientes y quienes han sufrido pérdida de cualquier índole se sobre pongan, se reedifiquen a sí mismos y continúen viviendo su vida. Pero, para lograr esto, se hace necesario informar, educar y promover actividades en pro del conocimiento de este tipo de acciones, de tal forma de estar preparados: “la realidad afirma que no se nos prepara para asumir y vivir el duelo, muchos menos para afrontar la muerte”.
            Desde el punto de vista filosófico, el término angustia, procede desde antaño, no obstante, por ejemplo en la edad media, es utilizado por San Agustín, quien manifiesta en sus cartas y reflexiones, que es una actitud de quien busca persigue a Dios, quien es, en definitiva quien da reposo y plenitud a la vida humana; por otra parte, el pecado nos hace no merecedores de las promesas divinas, de ahí que esta angustia genere necesario cambio de la existencia humana, en torno al bien. Pero esta concepción religiosa, se va perdiendo. Con la innovación del “Pienso, luego existo” de Descartes, no sólo se tiene una nueva visión del hombre, de las cosas y del mundo, sino que origina una serie de reflexiones que han forjado el consciente y el subconsciente de nuestra sociedad actual: la libertad humana, la autonomía personal.
            En este orden de ideas, se puede citar a Sören Kierkegaard, quien en la modernidad, afirma como San Agustín, que la angustia es una disposición libre, luego es opción, la cual genera un cambio en el ser humano que busca a Dios, su fuente, su vida, su esperanza. Ideas plasmadas en su “El concepto de La Angustia” y otros de sus escritos. Sin embargo, la postura del escritor Danés, influye sobre otros grandes pensadores, quienes le confrontan y realizan postulados más radicales en pro de la autonomía y libertad humanas; afirma de forma antagónica que la salvación esta en Dios, a quien se persigue para librase o superar la angustia que genera la muerte causada por el pecado, sin embargo, por otra parte, coarta la acción inmediata del yo, quien se proyecta en el forjamiento de sus propias acciones, buenas y menos edificantes (Diccionario de Filósofos, Rioduero, Madrid, 1986, p.745 y ss.).
Otra postura, es presentada a continuación, y es la que realiza el filósofo alemán, Friederich Nietzsche, quien afirma en gran parte de sus escritos la supremacía del yo, sobre todas las cosas, contraponiéndose a toda ley humana o divina que coarte o dirija su conducta. El hombre es pura libertad, libre albedrío, por lo cual se forja a sí mismo, no está  apegado a una religión determinada, se erige ante las adversidades y muestra su propia moral, se interpone ante la sociedad como el “superhombre”. En fin este autor pregona la supremacía de La Vida misma, pero la vida humana. Del mismo modo, afirma que es necesario volver a loa antiguo, y sobre todo a lo apolíneo-dionisíaco, ya que es en el caos de donde se erige la vida misma; propugna de esta forma la idea de que el superhombre se proyecta sobre el caos y busca el orden, lo impone a toda costa (Ibíd., p. 950 ss.). Claro que estas ideas pueden ser mal interpretadas, tal es el caso de quien es conocido por todos, Adolfo Hitler, quien compiló las ideas del superhombre y las distribuyó para dar ánimo y valor a sus adeptos.
En este discurso Nietzscheano, la voluntad de poder, es el pilar fundamental de toda su filosofía, ya que ésta, es la que imprime la fuerza, el valor, la vitalidad de sobre ponerse, a la angustia, al caos, al error, a la vida, a la muerte!!!  
Completaremos la tríada de autores en torno a la angustia, citando finalmente a Martin Heidegger, para quien la angustia, traduce, una disposición fundamental por medio de la cual se es en las posibilidades de ser, sabiéndose finito, mortal, sometido a la temporeidad. Lo que permite que el ser del hombre o Dasein, se enfrente a la nada de su ser en el mundo. La existencia humana, se abre desde la nada a la experiencia que llamamos vida y culmina con la muerte, la cual nos enfrenta nuevamente a la nada. Luego nos remite hacia la reflexión por el sentido del ser del hombre. Este hombre que en definitiva es un ser-para-la-muerte, y quien se angustia ante ella: “se pone delante de ella en la finitud de su poder-no-ser” (Ibíd. p. 587). Se constituye pues en libertad para la muerte. De esta forma la angustia surge del adelantarse a lo que aún no sucede, prevenir la muerte, en medio de todas las posibilidades, esto es una existencia auténtica.
Nos enfrentamos desde el nacimiento inexorablemente a la realidad que nos coarta toda posibilidad: de existir, nos niega el estar, el pensar, el sentir, el ser. Y tal es que se puede afirmar: “Nadie puede tomarle a otro su morir (…) El morir es algo que cada “ser ahí” tiene que tomar en su caso sobre sí mismo. La muerte es, en la medida en que “es”, esencialmente en cada caso la mía” (Heidegger, M. “Ser y Tiempo”, 1927, p. 262). De ello que se puede afirmar que se posee dos experiencias en las que el ser humano está completamente sólo: la vida y la muerte.
Aunque experiencias únicas e irrepetibles en la vida, tal como, a través de la Educación aprendemos a vivir, también por medio de ella podemos aprender, no ha morir, sino ha asumir la finitud de la vida como parte connatural del proceso que llamamos vida. No se concibe la vida sin ésta, y no se puede afirmar que hay muerte sin antes haber vivido. Por otra parte, se hace necesario que la Educación para La Muerte, afirme, conforme y reafirme los valores esenciales para una Vida Plena.
Una de las cosas que se deben enseñar, es la que refiere a que en la vida hay pérdidas, de cualquier tipo, las que afectan al ser humano de distintas formas y en grados tan bien diversos. Sin embargo, se puede ayudar a generar actitudes en pro de construir, deconstruir y reconstruir la existencia, asumiendo y viviendo, superando el dolor. Todo ello con la finalidad de adaptarse a los cambios y restablecer el orden que se subvierte.
Ciertamente la angustia generada por la pérdida es una vivencia personal, cada quien la vive a su manera, no existen recetas, sin embargo la preparación en torno a ésta se hace necesaria para afrontarla y sobreponerse lo más pronto posible y así reordenar la existencia, permitiendo la reincorporación efectiva en las labores y quehaceres diarios de forma efectiva. De esta forma se estará preparado para asumir cualquier reto que se presente en la vida. Otro aspecto importante, es tomar en cuenta a familiares y allegados e tal forma que en conjunto se pueda asumir la pérdida de cualquier índole, vivir el angustioso duelo y seguir viviendo la vida, la clave del éxito es la cooperación

“Nuestro encuentro con el otro, con el sufrimiento y el dolor humano se puede concebir como una lucha en pos de creencias que abran posibilidades, o en contra de creencias que restrinjan una implicación constructiva en la vida, tal como promulgan las visiones tradicionalistas. Concretamos que el ser humano construye significados mediante logros interpretativos y lingüísticos y que, mediante el lenguaje articulado a través de las conversaciones, avanza en la relación construyendo posiciones subjetivas que, expresadas a modo de voces en la dimensión temporal, constituyen narrativas propias e identitarias. Ello hace que las narrativas pasen a ser no sólo el producto en la construcción del individuo sino a la vez el proceso, y de ahí la importancia de las mismas” (Revista Tánatos, Número 4, Sociedad Española e Internacional de Tanatología, 2004, p.5).

De esta manera queda claro que en medio de la angustia generada tras la pérdida se hace necesario la comunicación, la cual servirá primero de catarsis, luego como agente que genere conciencia y motive el cambio, en una aceptación oportuna de lo que llamamos duelo, Elaborando cada quien desde su perspectiva individual un reconstrucción de la vida misma, asumiendo la nueva realidad.
De todo lo anteriormente dicho, se desprende que, no se debe sentir terror o miedo por la muerte, pues aunque no queramos algú día estaremos en sus brazos, compartiendo plácidamente en su sueño. Y por otra parte, hay que tener presente esa esperanza que cada uno le imprime a este extremo del proceso de la vida, según sus creencias  y convicciones personales. En fin la vida está estructurada, tal y cómo nos la formamos. Luego de cada uno de nosotros, y con la ayuda de los demás, se podrá vivir la angustia frente a la pérdida, vivir el dolor por la muerte del otro, y prepararnos para nuestra propia muerte.
De modo que esta ansiedad ante la muerte, constituye, refleja la vida misma; la vida está llena de angustia, conflictos, desavenencias, dolor, retos, situaciones adversas, dolor, así como de instantes de alegría, felicidad  y placer, en fin de vida y de muerte.

LA BUENA MUERTE


Se puede aspirar gozar una Buena Muerte. Sí, claro está, dependerá de las expectativas, de las exigencias y creencias de la sociedad en la que se esté inserto. Por ejemplo, En las tradiciones guerreras, por citar alguna, en la Grecia Antigua, la buena muerte era la que se conseguía en la Guerra, inmolándose en la batalla. Más adelante en el Medioevo, morir bien, era sinónimo de morir con una preparación espiritual tal que, si se moría de forma repentina, se consideraba maldito. En la actualidad, y sobre todo en nuestra cultura occidental, morir bien, se traduce en morir dejando cubiertas necesidades de tipo económico a los deudos, sin preocupaciones de tipo monetario.
La idea del Bien Morir, está presente desde la Mitología Griega. Nos referimos a los hermanos gemelos Hipnos y Tánatos, el primero el sueño, el segundo la muerte que sobreviene como el sueño; podría afirmarse una muerte plácida, que como el sueño nos lleve hacia el encuentro ineludible con la muerte, pero sin sufrimiento, ni penas!
Se exhorta Morir Bien, implica lejos de toda creencia o influencia religiosa, un compromiso personal de asumirse finitos, saberse limitados, pero en medio de los límites de la condición humana que se dirige cada día hacia la muerte, elaborando, desarrollando, un proyecto de vida. Además de ello, se hace necesario un adecuado manejo del dolor, abrirse a la posibilidad de prepararse para la muerte. Se puede  afirmar que la vida, en su acontecer es un proceso hacia la muerte, es decir, es saberse  volcado hacia la posibilidad más posible de todas las posibilidades, la última posibilidad: La Muerte.
Nuestra sociedad actual, consumista, en la que se pregona el hedonismo, el vivir con derroche, lujos, placeres, viviendo el aquí y el ahora, nos aleja, oculta, disfraza, el reflexionar sobre el aspecto más misterioso que posee la existencia del hombre: el asumir mi propia muerte; imprimiéndole a ésta una carga emotiva que genera frustración y angustia. No existe, o poco existe una cultura que capacite, prepare, para asumir dentro de la existencia, ese momento más personal, íntimo, como lo es el encuentro con La Muerte. Lo que hace necesario que se aborde este problema de la existencia humana desde distintos tópicos, de forma holística y multidisciplinaria, de tal forma que se oriente al hombre para que prepare para el momento crucial de la vida: apoyo asistencial, educativo, filosófico, pedagógico, psicológico, religioso, social, todos necesarios para tan tamaño problema.
En la medida en que se da la preparación personal se podrá asumir La Muerte de forma plena, aceptando una Buena Muerte, nos apoyamos en Rodríguez, P. (2003), en su obra “Morir es Nada”:
“Cuando se adquiere conciencia de la propia muerte como algo más o menos inminente, y se acepta como un hecho natural, cambia la forma de relacionarse con la pareja, parientes y amigos, pudiendo entrar en un nivel de intimidad, sinceridad y cercanía emocional que quizá jamás se pudo abordar antes y que ahora será fundamental para vivir la última etapa del camino con la máxima riqueza y bienestar posible”
Buena Muerte, traduce, tener presente el fin de la existencia. Es actualizar el misterio de la vida misma; no sabemos cuándo, ni cómo, ni dónde moriremos, pero ineludiblemente lo haremos. La muerte de otros nos afecta, la nuestra afectará a otros. Pero se alivianan las penas si existe una preparación previa al duelo. Sólo haciéndonos conscientes del significado de la muerte podemos desprendernos de todo temor, de toda angustia, generada por la máxima incógnita de la existencia del hombre: La Muerte.
Tarea titánica: saber de forma clara, que la muerte está presente en toda la vida humana, animal y vegetal, pero en supremacía en el ser humano, ya que éste, es el único que se pregunta por ella, intenta dar respuestas, se angustia, pero sin embargo, aún cuando pueda erigirse como el gran misterio de la existencia del hombre, éste no deja de buscar dar sentido de la vida misma. Frente a la realidad que le interpela, le consume, se  afirma, se pronuncia como “ser para la muerte”.
Tres pasos esenciales, desde mi perspectiva, a saber:
1.- Conocer La Muerte
La Muerte está presente en toda la vida humana, animal y vegetal, pero en supremacía en el ser humano, ya que éste, es el único que se pregunta por ella, intenta dar respuestas, se angustia, pero sin embargo, aún cuando pueda erigirse como el gran misterio de la existencia del hombre, intentando buscar el sentido de la vida misma frente a la realidad que le interpela, le consume y lo lleva a afirmar saberse “ser para la muerte”.
Por otra parte, existen relaciones vida y muerte, para hacer sustentable la vida misma, somos parte de un ecosistema, de un bios, lo que denota una relación compleja interdependiente, es decir, el estudiante debe tener conciencia de su ser personal, en constante relación con otros yo, pero necesariamente en un espacio, de allí que se deba conservar, preservar dicho espacio, dicho ecosistema, conservando nuestro planeta, conservamos nuestra vida y la de futuras generaciones.
1. 1.- Atentados en contra de la vida
Suministrar de forma detallada toda la serie de atentados que van en contra de la promoción de la vida (animal, humana y  vegetal), genocidios, manipulación genética, etnocidios, aborto, eutanasia, suicidio, en relaciones con ambiente, crecimiento demográfico, alimentación, fuentes de empleo, utilización y acceso a tecnología, bienes y servicios, vivienda, etc., motivado a que vivimos en un mundo cambiante, en el que rasgos culturales, sociales, políticos, económicos, ideológico, de algún u otra forma influyen sobre la concepción cerca de la Muerte que se posea.
2.- Adquirir algunos conceptos básicos.
Se debe integrar conceptos, como por ejemplo, muerte, vida, eutanasia, aborto, el duelo, enfermedades crónicas y/o terminales, aplicación de cuidados paliativos, manipulación genética, células madre, suicidio, tipos de muerte, tanatología, necrología, tanatología clínica, tanatología forense, tánatopraxia, aspectos éticos de la muerte, sentido teológico de la muerte, etc.; conociendo esto, podrá fundar actitudes que le permitan observar, comparar, y juzgar hechos de muerte, de cualquier tipo, generando consecuentemente mayor conciencia sobre el hecho de la muerte.
3.- Adquirir actitudes y aptitudes
Suministrando conocimientos sobre La Muerte, para valorar la Vida, se generará actitudes de comprensión, promoción, protección mantenimiento, respeto y sostenimiento de la vida: finalidad básica de La Filosofía de la Educación de la Muerte o Pedagogía  La Muerte.
3. 1.- Observar la realidad de La Muerte
No de forma mórbida, sino de manera consciente, para valorar la vida misma, proyectándola a pesar de sabernos  -seres para la muerte-, adquiriendo aptitudes críticas, asumiendo y viviendo el duelo, en cada una de sus etapas, sabiendo, siendo educado para la muerte, porque en definitiva eso somos: seres para la muerte.
3. 2.- Observar de forma crítica hechos de muerte
Se trata de generar, ante todo la admiración de forma ingenua sobre este hecho ineludible, teniéndola como un fenómeno de la existencia humana, hacia la cual ineludiblemente tendemos. Sabiendo diferenciar los distintos tipos o causas que pueden originar su advenimiento de forma súbita, así como mostrar que naturalmente, biológicamente estamos diseñados para  la muerte, una vez nacemos. “Apenas un hombre viene a la vida ya es lo bastante viejo para morir” (Heidegger, M., 1927, pág. 242).
Incentivar la observación crítica para generar ulterior postura reflexiva, en busca de la interpretación correspondiente al fenómeno al cual nos enfrentamos de forma presencial, es decir, nadie es capaz de dar, de compartir su propia experiencia de muerte, sino que somos testigos de la muerte de terceros, quienes no nos dan respuestas a las interrogantes que surgen frente a esta realidad.
Estas aptitudes de observación, reflexión e interpretación ayudarán a superar el temor que la muerte inflige en nuestras mentes, sabiendo asumirla como venidera y preparando para la propia muerte, proyectando la vida misma sobre la consciencia de la finitud.
3. 3.- Respetar y proteger
Teniendo en cuenta, estas máximas del comportamiento, se logrará incentivar actitudes en pro de la valoración de la vida misma, sabiendo tendientes hacia la muerte, generando además aptitudes en pro de la conservación, promoción de la vida, tanto de humanos, animales, vegetales y medio ambiente que nos rodea. Sólo una especie es capaz de transformar para siempre la faz d la tierra: la humana, luego su accionar debe ser ético, responsable, concienciado.
Aptitudes para construir no para destruir.
3. 4.- Tánato ética
La actitud de responsabilidad y corresponsabilidad frente al hecho de muerte es fundamental. Es este aparte, se hace necesario aclarar que hay responsabilidad tanto de quien ejerce la medicina, enfermería, demás autoridades involucradas en un hecho de muerte, heridos, próximos a la muerte por padecimiento de enfermedades crónicas y/o terminales, cuidadores, familiares y allegados. Existe un grado de sensibilización, respecto a la vida misma, también lo hay en relación a la muerte. La Filosofía de la Educación, influye en toda actividad humana, aborda toda serie de situaciones de la vida así como sucede con la muerte.
Deben generarse aptitudes en pro del mantenimiento del equilibrio, a pesar de avances biológicos, cibernéticos, históricos, socioeconómicos, tecnológicos y culturales. Somos corresponsables de mantener la vida, a pesar de que tendemos hacia la muerte, es decir, se debe enseñar a asumir la fragilidad y el límite humano.
Tal como lo expresó, el escritor austriaco, Stefan Zweig, en el siglo 20, “No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre”.

ENSAYO SOBRE LA MUERTE

A pesar de estar en pleno siglo XXI, en medio de avances tecnológicos relevantes, de significación universal, es menester afirmar que existe en el colectivo un temor, un recelo, una evasión en torno a La Muerte. Aún cuando estamos inmersos en la llamada era de la “Globalización de la Información”, el hablar sobre La Muerte, es concebido o catalogado como Tabú, por algunos, e incluso temido por otros. Deseada para los oponentes, venerada por idólatras, alejada del seno familiar, es caracterizada mitológicamente, personificándola como imagen cadavérica que cubierta con túnica y poseedora de guadaña, quien persigue al hombre para hacer cumplir su nefasto destino.
Esta es una idea que pervive en el colectivo desde hace 26 siglos aproximadamente, tal vez sea el reflejo del ímpetu del hombre por humanizar todas las cosas que les rodea, o de crear respuestas para solucionar los misterios de la vida. En este sentido se debe afirmar que La Muerte, es parte sustancial de la vida misma, es decir no se puede concebir la muerte de alguien, si éste no ha vivido primeramente. Lógicamente afirmamos: el hombre es mortal, Luis es hombre, luego es mortal.
Ciertamente, lejos de pretender crear miedos, temores, sanciones tabuisticas ante este tema,  se busca generar actitud de asumir La Muerte como lo que es, una parte necesaria de la vida. Renombrado Médico Venezolano, Luis Razetti, pero también insigne Filósofo afirma: “La Vida, es el proceso físico químico que se verifica en la molécula viviente como resultado de las leyes generales de la materia, y en el cual no hay intervención remota ni actual, de ninguna fuerza o principio distinto de la energía”.
Se trata de brindar opinión a favor de enaltecer, promover, promocionar los valores de la vida misma, antes que promover La Muerte. Pero de forma inversa. La Muerte, es, afirmo, “la cesación de toda posibilidad de ser”. Todo es posible en la vida, pero cuando sobre viene de cualquier forma la muerte ineludiblemente podemos escapar de ella, y no porque nos aseche, sino porque no podemos eludirla, cuando se muere, cesa toda posibilidad de acto, de actualizarse, de ser.
A pesar de tales avances tecnológicos, científicos, cibernéticos, inmunológicos, embrionología, células madre, ingeniería genética, sopena de superar los límites que la vida misma se impone con La Muerte, cada vez afirma que somos limitados, somos finitos, no somos eternos, tenemos un comienzo con el nacimiento y un fin con La Muerte.
La muerte, ha sido un tema formidable, siempre presente en toda reflexión filosófica, desde sus comienzos en la gracia clásica, sin embargo, aún cuando se ha buscado respuesta para deshacernos de ella, o comprenderla, ha surgido en ese intento una serie de afirmaciones que lejos de esclarecer dicho misterio, lo han oscurecido. Sin embargo, en nuestra contemporaneidad, por citar alguno, contamos con la corriente Existencialista o Filosofía Existencial, por medio de la cual se afirma, entre otras cosas que la VIDA, es, en la medida en que se está consciente de vivirla, es decir, “existo, luego pienso”, contrariamente al racionalista Descartes. Se erige La Vida, con todo lo que ésta implica, como el centro de la reflexión filosófica de esta época, en la que pareciera, que vivimos constantemente sumergidos, afirmo, en una “Cultura de Muerte”.
Cada década, podemos apoyarnos en estadísticas mundiales, baja le índice indicativo de la expectativa de vida en las distintas regiones del globo terráqueo, influenciado por distintos factores que hacen sucumbir a los pobladores de la Tierra. Se puede afirmar pues que en cierto modo, se hace necesaria por decirlo así a La Muerte.
Otro de los grandes escollos de nuestra era, respecta a la concepción de lo que se denomina historia; encontradas opiniones y difícil acuerdo al respecto, sin embargo, como afirma el cantante “se hace camino al andar”, se construye, se escribe la historia de un pueblo, con la historia personal de cada uno de los seres que la conforman, porque la historia es escrita por seres humanos, para enaltecer la vida de la humanidad.
No obstante no desviemos el tema principal del presente escrito reflexivo. Ciertamente, La Muerte, hablar de ella, aún hoy genera angustia, motiva las interrogantes más resaltantes en la existencia del hombre: ¿Por qué si vivimos debemos morir; por qué somos mortales; cuál es la finalidad de la vida si necesariamente ella termina con la muerte? La respuesta, en mi opinión la dá, la posee cada uno de nosotros, y comienza con la vida misma,  ya que en la medida en que valore mi vida, respetaré la del otro, se aplicará la justicia, la solidaridad, la empatía, el compartir, y se deslastraría nuestra sociedad de tantos males que aquejan y atentan en contra de la vida misma, tales son: drogas, tabaco, alcohol, vida sin proyecto, falta de educación, delincuencia, guerras, conflictos étnicos, falta de alimentos o acceso a fuentes de empleo para adquirirlos, desforestación, contaminación de aguas dulces y saladas, pruebas con energías nucleares así como la estimulación de la producción de armas nucleares, endemias, abortos, preñez precoz, entre otras.
Significativamente, a pesar de la “globalización de la información”, no existe, o mejor dicho existen pocos entes, complejos, instituciones, personas que ayuden, contribuyan a sumir La Muerte, de forma positiva. ¿Y es que se puede asumir de forma positiva a La Muerte? Claro que sí, se puede enseñar a aceptarla como venidera, no porque nos aseche inefablemente, sino porque “somos mortales”, vivimos, necesariamente moriremos, haremos presentes, actualizaremos el misterio de la vida en algún momento, ya que ineludiblemente, de forma más personal o subjetiva viviremos nuestra propia muerte. Luego, se puede formar, capacitar para aceptarla, para esperarla, cuando le plazca, cuando llegue y asumirla de forma consciente, es decir, conformar el proyecto de vida personal, apuntando, previéndola. Así, pienso, se pude desmitificar y sacar del tabú a La Muerte. Asumiéndola, sabiéndola parte esencial, necesaria de la vida misma, venidera. Esto es La Buena Muerte!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Mitología de Africa, Polinesia y Australia

En la cultura africana subyace la identidad e influencia del mundo real y el mundo espiritual, obteniendo significación cada una de las acciones del hombre, cuyas causas o consecuencias son explicadas a través de los distintos mitos. Por otra parte, la concepción en torno a la muerte, se encuentra fuera del tabú de occidente, es decir, la muerte es aceptada, concebida y vivida como parte de la vida misma, de hecho existen uina serie de rituales que celebran la vida y la muerte simultáneamente, veamos:
1.- Cultura Africana:
Abassi: Nigeria. "Dios creador. Quiso poblar la tierra con un  hombre y una mujer, pero aconsejado por su esposa. Atai, temerosa de que las criaturas les superasen en sabiduría, les prohibió trabajar y engendrar hijos. La pareja respetó el mandato divino. Pero, pasado un tiempo llegó el aburrimiento, así que comenzaron a realizar algunas tareas y ella quedó embarazada. Desatada la furia de Atai, castigó a los hombres y sembró la discordia entre los hijos" (Belmonte, M. y Burgueño, M. Diccionario de Mitología, pág. 298).
Adroa: Zaire y Uganda. Deidad que representa el bien y el mal. La cual, cuando estan a punto de fallecer las personas, se les aparece. Tiene apariencia de hombre blanco, pero de solo medio cuerpo (un ojo,una pierna, un brazo...)
Babaluaye: Nigeria. Cultura Orisha. Deidad de la enfermedad, a quien se le suplica para sanar, además de ello se encarga de conducir a los muertos a su sepultura.
Changó: Nigeria. Orisha. Deidad "guerrera y de temperamento irascible personifica la virilidad y el coraje. Era extremadamente fogoso y amante de todos los placeres mundanos: la danza, la música, las mujereres y la comida. En cultos afroamericanos se confunde con Santa Bárbara y San Jerónimo. Se le representa como lanzador de piedras (estrellas fugaces) que son recogidas por los sacerdotes. Se cree que estas piedras tienen poderes especiales, y se guardan en los templos dedocados a él" (o.c.p. 299).
Djok: Uganda y Zaire. "Espíritus que representan a los antepasados. Se manifiestan en forma de serpientes y de rocas grandes. Generalmente se les invoca cuando la cosecha necesita lluvia, realizándose un sacrificio en su honor" (o.c.p. 299)
Eleggua: Nigeria. Cultura orisha. "Dios de los Caminos y de la Puertas del mundo, que ejerce de mediador entre lo divino y lo humano" (o.c.p. 299).
Engai: Religión maasai: Dios supremo, dueño de la vida y de la muerte. Tiene dos representaciones: Engai negro (benévolo) y Engay rojo (vengativo). El negro se manifiesta en el trueno y es portador de las lluvias que benefician a las cosechas; el rojo se muestra en el relámpago y atrae sequías, el hambre y la muerte" (o.c.p. 300).
Obá: Nigeria. Cultura orisha. "Esposa de Ogún que rige los vientos y los cementerios" (o.c.p. 301).
Olorun: Nigeria. Cultura orisha. "Dios del cielo. Sólo se le invoca para pedir su bendición. Cuando una persona muere su alma entra a formar parte del reino de los antepasados, ubicado en el cielo y que ejercen influencia en los asuntos terrenales" (o.c.p. 302).

2.- Cultura de Polinesia y Australia:
Bajang: Malasia. "Espíritu maligno encarnado en la mofeta. Se dice que si se le escucha aullar por la noche es que un niño va a morir. Sale del vientre de los bebés enterrados y sólo es detectado por perros adiestrados por hechiceros".
Degei: Fidji. "Dios con forma de serpiente que castiga a los vagos y recompensa a los laboriosos después de la muerte".
Djanggau: Australia. "Diosa de la Fertilidad que, junto a su hermana, aporta la vida desde los orígenes".
Durga: Balí. "Es la diosa de la Muerte y de la Enfermedad. Casada con Waruna".
Ina: Polinesia. "Gran diosa del Mar, de la Curación y de la Muerte. Es la hechicera de doble cara que derrota a la Luna".
Puckowe. Australia. "Espíritu de la abuela que vive en el cielo, musa de curanderos". (o.c.p. 307-308)

Persiste, en esta culturas, la realidad mágica de la vida, en la que los espíritus o deidades y los muertos influyen en el mundo. Por otra parte, sobre todo en la cultura australiana, los pueblos forman parte de la naturaleza, por ello la respetan, la valoran y buscan mantener el equilibrio (actitud ecológica, diríamos hoy).

jueves, 16 de septiembre de 2010

Mitología Americana (Cultura Suramericana)

Referiremos, en esta oportunidad con la rica cultura suramericana, tan variada en seres míticos, como las comunidades que la habitan:
Ailen Mulelo: Argentina. "Fuego fatuo. Cuando un quechua se encontraba con dichas fosforescencias pensaba que era la aparición de un espíritu o "alma en pena" en busca de redención a través del contacto con los vivos. Ante el temor de su presencia, se evitaba el paso por el lugar donde se decía que habían aparecido. La única manera de librarse de ellos era la oración" (Belmonte, M. y Burgueño, M. Diccionario de Mitología. p. 263).
Amalivaca. Venezuela. "Dios Tamanaco creador del mundo y de los hombres. Mientras vivió con los indios los dotó de inmortalidad. Se habla de una gran inundación en la que Amalivaca cogió una canoa para valorar y arreglar los desastres del diluvio con ayuda de su hermano Vochi. Comprobaron que sólo hubo una pareja superviviente de este gran desastre, siendo la encargada de repoblar el mundo. Se fueron a una colina y desde allí comenzaron a arrojar los frutos de una palmera, saliendo de sus semillas los hombres y las mujeres que repoblaron el mundo" (o.c.p. 263).
Amarú: Perú. "Mito quechua. Violenta serpiente alada con cabeza de llama y cola de pez. De su hocico emana la niebla de los cerros, del movimiento de sus alas nace la lluvia, de su cola se desprende el granizo y de los reflejos de sus escamas nace el arco iris. Renace la vida cuando aparece extinguida, reverdece la tierra y llena de agua los manantiales. Se creía que todo estaba escrito en sus escamas: la vida, las cosas, las historias, las realidades, los sueños..." (o.c.p. 264).
Condenados: Tradición indígena. "Son seres del otro mundo. Cuando alguien muere de forma violenta es rechazado por Dios y entonces debe purgar sus pecados vagando una temporada entre los vivos. Esto puede ocurrir en los siguientes casos: suicidios amorosos, muerte de ladrones, muertes bruscas... El condenado busca llevarse a alguien con él, para robarle su alma y encontrar su salvación. Uno puede librarse de ellos con oraciones" (o.c.p. 266).
Emesek: Amazonas. "Indios jíbaros. Espíritu, dañino, alma vengadora de un enemigo muerto, que viene del inframundo para continuar la lucha con el que todavía tiene cuentas que arreglar" (o.c.p. 268).
Gato: "Tradición andina. El gato, sobre todo el negro, representa al demonio que aparece para llevarse a los condenados. Tener un gato en casa es un escudo ante la presencia de espíritus malignos. Para evitar problemas con los gatos lo mejor es bautizarlos, cortándoles la punta del rabo y de las orejas. El gato negro maltratado por su dueño es el más peligroso, se transforma a las doce de la noche y al caminar deja sen us huellas chispas de fuego para entrevistarse con el diablo" (o.c.p. 268-269).
Machi: Argentina y Chile. "Para los araucanos, médico hechicero. Conforman una casta, siendo consejeros de los jefes. Su poder se basa en el conocimiento de la medicina (doctores) y en sus relaciones con los espíritus (sacerdotes). Traían la paz o la guerra, las lluvias en sequía y mediaban entre los hombres y los demonios. Hacían vida solitaria y se retiraban en cuevas para llevar una vida ascética. Suelen ser mujeres, recibiendo su puesto a través del machitun (ceremonia de iniciación)" (o.c.p. 271).
Mankóite: Brasil. "Indios amazónicos. Poderoso demonio que presenta forma humana, con grandes melenas y viejas ropas. Quien lo ve sufre una muerte instantánea. Vive en los riscos que dominan los ríos y su especialidad es capturar las almas de los niños" (o.c.p. 272).
Piruruy: Ecuador. "Juego relacionado con las fiestas en honor de los difuntos que tiene como objetivo comunicarse con el finado durante el velatorio a través del lenguaje de los dados. Se apostaban los enseres del fallecido durante toda la noche en la cual no se podía dormir. Ganaba quien tenía más puntos o por una sola jugada (dado en posición vertical). Este rito tenía como propósito el aplacar la pena, la angustia y el terror que toda muerte provoca. Creían que la suerte con los dados significaba la buena o mala relación con el difunto. Se aprovechaba la ocasión para zanjar diferencias y dejar que el espíritu se fuera en paz" (o.c.p. 276).
Tamoryayo: Venezuela. "Indios Yukpas. Dios creador que vivía en las nubes, de donde bajó para situar el firmamento donde está hoy. Luego creó al primer hombre; al verlo solo le preguntó si quería compañía. Éste dijo que sí, por lo que cortó un árbol en dos y ambas partes se convirtieron en dos mujeres. Cogió a una de ellas le hizo cosquillas y con la riza consiguió que le entrara el alma en el cuerpo. Sorprendido y satisfecho hizo lo mismo con la otra mujer. Con el tiempo consiguió dejarlas encinta y así comenzóla tribu de los yukpas" (o.c.p. 278).
Difunta Correa. Argentina. "En el siglo pasado un joven criollo fue reclutado involuntariamente para ir a la guerra. Su mujer, de apellido Correa, quedó abatida con la noticia, porque su marido tenía que incorporarse enfermo y muy debilitado. Así pues, cogió a su hijo y siguió las huellas del batallón donde estaba su esposo. Tras mucho caminar quedó exhausta, sedienta y agotada, por lo que se dejó caer en lo alto de una pequeña colina. Unos arrieros pudieron observar como los animales de carroña revoloteaban en torno al cerro. Se acercaron a la madre muerta pero al niño aun con vida, amamantándose de los pechos de la difunta. Recogieron al niño, y dieron sepultura a la madre. Cuando se supo lo ocurrido comenzó la peregrinación de lugareños hasta la tumba de la "difunta Correa" y, pasado un tiempo, se convirtió en un santuario en el que hacían ofrendas. El milagro se extendió por lo que los hombres del campo le piden protección para sus cosechas; los arrieros la consideran su protectora; y las madres, que por su debilidad carecen del necesario alimento para sus bebés, le dedican oraciones fervientes a ella para que nutra sus pechos escuálidos" (o.c.p. 283-284).
 
Por medio de los textos seleccionados, ciertamente, queda manifiesto que en la Mitología Americana, en sus tres áreas geográficas, se percibe la convivencia de las deidades con los humanos, interviniéndose mutuamente y exigiendo el mantenimiento de equilibrio o armonía con la natruraleza (vehículo de comunicación), hecho que marca todo acontecer de los moradores y que aún hoy, en pleno siglo XXI, persiste en sus mentalidades y vida. Esto redunda en creencias, costumbres, fábulas, leyendas, mitos y ritos, que son evidencia de la dualidad de mundos (real y espiritual, tanto en la vida como en la muerte), y la capacidad que tiene el hombre de ser mediador, intervenir, interceder en estas relaciones. Relación mágico religiosa en la que el mito y la realidad conforman, en estas culturas, una sola realidad.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Mitología Americana (Cultura Centroamericana)

En esta ocasión, mostraremos dejos de la cultura, propia de las civilizaciones centramericanas, en las que la vida está marcada significativamente por la presencia de la muerte. De igual forma estará influenciada la vida por seres fantasticos encarnados de la naturaleza, creándose totems de los mismos y a quienes se les ofrecían sacrificios diversos:
Ah Puch: de aspecto cadavérico, sobre la que posa un caracol, y con prominentes vertebras, simboliza para los Aztecas, rige el nacimiento y la muerte.
Chac: deidad Maya bondadosa, signo de la creación y la vida.
Duppy: (Jamaica), personifica los espíritus de los muertos, quienes son invocados en ritos budús, con la finalidad de castigar a los enemigos. 
Coatlicue: considerada "la madre de todas los dioses", para los aztecas, y representaba la muerte y la vida simultáneamente.
Muerte: Costa Rica. De aspecto esquelético, con prominente barba, ciega, ágil y con su azada en la mano con la que elige su próxima víctima.
Opias: República Dominicana. Formas espirituales que se engendran en la oscuridad nocturna y que representan las almas de los muertos.
Quetzalcóalt: dios creador de la Humanidad, fuente de mitos mesoamericanos de antigua data, encarnada en una serpiente emplumada, simboliza la creación, la luz, el agua, la vida, la bondad, la saniduria, el viento, siendo además protector de la agricultura.

Xipe totec: México. Deidad que representa la muerte y la renovación de la naturaleza, en amplia relación con la humanidad a quien provee alimentos. Por lo que le ofrecían sacrificios humanos derramando su sangre en el suelo como símbolo de fertilidad.
Xochitonal. México. Caimán del reino de los muertos, que debe ser vencido por el espíritu del difunto para poder encontrarse con el señor de los muertos. (Belmonte, M., y Burgueño, M. Diccionario de Mitología, pág. 239- 252)

Ciertamente, muchos de los totems, personifican ideas de vida y muerte, cambio y transformación, a continuación se muestra algunos de los mitos, que subyacen en estas culturas:
La Llorona: Guatemala. "Una noche, cuatro sacerdotes miraban el cielo estrellado y una luna en busca de los secretos de la astronomía y, de repente, se oyó un grito lastimoso y sobrecogedor, como de una mujer en agonía. Pensaron que era Cihuacoalt y que la diosa les estaba buscando para darles una señal. Miraron hacia el este y reconocieron una figura blanca arrastrando un vestido de seda. Cuando todo quedó en silencio los sacerdotes interpretaron que la destrucción del mundo estaba próxima. Informaron al emperador Moctezuma: "Hombres vendrán por el este y te someterán junto a tu pueblo, será una época triste, tu raza desaparecerá y nuestros dioses serán humillados por otros dioses". Al llegar los españoles, apareció una mujer vestida de blanco que cruzaba las calles impulsada por el viento. Lanzaba un grito lastimero que partía el alma y que no paraba de repetir hasta que llegaba al lago y desaparecía. - ¡Ay! mis hijos... Todos la temían como a un fantasma, llegando a decirse que anunciaba la muerte. Unos decían que era una mujer desengañada, otros que una amante abandonada con hijos... pero la historia más conocida transmitida oralmente es la de un noble que engañó y que abandonó despiadadamente a su criada estando ésta embarazada" o.c.p. 257-258)
Comegente: "República Dominicana. Asesino muy sanguinario acusado de canibalismo, mantuvo atrrorizada a la población durante un largo período. Su aspecto era de un ser de raza negra y de gran corpulencia, Cuentan que estudió hechicería en Haití, donde aprendió el don de la ubicuidad. Mataba a sus víctimas con un bastón, y afirmaba que no se le podía atrapar porque en cuanto sus pies tocaban el río, se evaporaba por el aire dejando un hedor insoportable. Es un ser legendario y se afirma que todavía deambula por los caminos". (o.c.p. 241)
Diluvio. Cuba. "En el origen del mundo la muerte no existía. Los hombres que nacían se iban acumulando y parecía que todo iba a estallar. Por este motivo, los hombres invocaron a la diosa Icu y ésta les anunció fuertes lluvias para despejar el mundo. Quien quisiera salvar su vida debería trepar al tejado de su cas,a a las ramas de loa árboles o subir a las montañas. Cuando comenzó a llover, los más jóvenes treparon a las alturas rápidamente. Cuando la lluvia cesó, la población había disminuido ya que muchos ancianos no pudieron trepar para salvarse". (o.c.p.242)
Mictlantecuhtli: México. "Dios azteca de la Tinieblas, conocido como "el señor del reino de los muertos" o "señor de Mictlan", la zona más profunda del submundo azteca. Tiene carácter regenerador y reformador. Gobernaba la región norte, zona tenebrosa y dominada por el frío. Su casa se denomina Tlalxicco (ombligo de la tierra). Se retrata como un esqueleto o como una figura que lleva una calavera con dientes considerables. Los animales que lo simbolizan son : la araña, la lechuza y el murciélago". (o.c.p. 246)

Mitología Americana (Cultura Norteamerica)

En esta oportunidad se dispone de la mitología americana, la cual es muy rica, y tiene la particularidad de influir en la vida y, por supuesto, la muerte de quienes conforman las comunidades autóctonas, quienes durante siglos mantienen su cultura. Claro está, con el hecho del encuentro del viejo mundo con las sociedades sasentadas en esta parte del mundo, ha surgido la llamada trasculturización, proceso, por medio del cual se han asumido otros aspectos culturales, enriqueciendo las distintas manifestaciones, deshaciéndose de otras y algunas persistiendo a través del trascurrir de los siglos. La vida se entreteje por ritos, chamanes mediadores entre el mundo material y espiritual, y una actitud armónica con la naturaleza. De esta forma aún hoy, perviven ciertas leyendas,  mitos,  relatos, en el colectivo cultural.
Primeramente, escudriñaremos la Mitología inserta en la Cultura Norteamericana, en la que conseguimos, símbolos que rigen la vida y la muerte, veamos:
La Abeja: símbolo de la fertilidad, representando el florecimiento de la vida.
Adekagagwaa (indios Iroquíes), Ahsonnutli (indios Navajos) y Awonawilona (indios Zuñis): dioses que representan al sol, la tierra el cielo, creadores o constructores del universo, dadores de vida, y sobre todo la humana.
Anguta: diedad esquimal, que similar al Tánatos griego, representa la muerte. Logra la comunicación con los vivos, a través de los espíritus, desde las tinieblas.
  Buitre: simboliza la muerte, la desgracia y el mal aguero.
Ardilla: mensajera de la muerte.
Kenenuen: personificado en el águila, a la cual atribuían poder para elegir o destruir, desde el cielo y a través del rayo.
Lagarto: intermediarios entre el mundo material y el espiritual.
Lechuza: simboliza malos augurios, además de anunciar la MUERTE.
Mariposa: símbolo de la espiritualidad y augura la presencia de espíritus bondadosos. Sus cualidades son perfectibles tal cual sus características metamórficas, motiva el cambio, el sosiego, la serenidad, además de representar la belleza.
  Zorro: considerado como quien augura peligros, enfermedades, y MUERTE. (Belmonte, M., y Burgueño, M., Diccionario de Mitología, pág. 218-227)

Por otra parte, existen una serie de mitos relacionados con la vida y la muerte, veamos algunos:
Sioux: "Tribu norteamericana que sitúa su origen en un pueblo subterráneo. Unos hombres subieron al exterior escalando por las raíces de las plantas y se quedaron fascinados al ver la gran variedad de flora y fauna que habría en la superficie. Cuando regresaron y narraron lo vivido el pueblo les siguió, buscando un mundo mejor. Sólo el alma de los buenos, tras su muerte, regresaría a aquel lugar subterráneo". (o. c p. 226)
Mito de los gemelos y origen del hombre (tribus Iroquíes): "En los orígenes del mundo, una mujer embarazada de gemelos se cayó por un agujero desde el mundo superior donde vivía hasta nuestro mundo, que entonces era un desierto. Un gemelo salió con tal fuerza del cuerpo de su madre, que le provocó la muerte, anunciando ya la maldad de su espíritu. Su hermano tenía un alma generosa y se dedicó a crear plantas y animales. El hermano maléfico intentó imitarle pero sólo creó reptiles y al hombre, que el bueno rectificó dotándole de alma. El malo retó a su hermano para saber quién iba a dominar el mundo y éste perdió. Desde aquel momento estuvo condenado a reinar sobre los muertos y a ser para siempre un espíritu del mal"