martes, 6 de septiembre de 2011

Por qué temo a la muerte


Ciertamente, hablar hoy día sobre la muerte, por una parte, es penoso, se vive de forma íntima la pérdida; está lleno de tabú, por otra, no debe hablarse de ella, pues la llamamos; traduce dolor por la pérdida; y evidentemente, no se piensa en ella, debido a que Nuestra Sociedad pregona la cultura al hedonismo y a la eterna juventud. Sin embargo, hablar sobre La Muerte, debe constituir parte esencial de la existencia del género humano, pues éste es el único que muere, es decir, ésta consciente de su finitud, luego puede prepararse para ella.
"Estar libre de miedo a la muerte no significa que en algunos momentos uno no crea estremecerse ante ella y no saber afrontar la prueba. Quien domina la vida y la muerte está libre de todo temor, a tal punto, que ya no es capaz de experimentar la sensación de miedo" (Eugen Herrigel)

Vayamos por parte, según el Diccionario de la Real Academia, Temor es:

1.    “m. Sentimiento de inquietud y miedo que provoca la necesidad de huir ante alguna persona o cosa, evitarla o rechazarla por considerarla peligrosa o perjudicial:
temor a lo desconocido.
2.    Presunción o sospecha, particularmente de un posible daño o perjuicio: mi temor es que lleguemos tarde”(Espasa.Calpe, 2005).

            De esta forma, queda claro dicho concepto, sin embargo me apoyo en el filósofo alemán Martin Heidegger, quien afirma que el temor refleja la angustia del ser del hombre, y la angustia para él, es la disposición afectiva que permite que el hombre se vuelque hacia el fin, hacia el término de su existencia, lo que a su vez implica que seamos “seres-para-la-muerte”.
            Esta afirmación que realiza dicho filósofo contemporáneo, en su obra “Ser y Tiempo”, denota somos capaces de formarnos conciencia del morir, esto permite prepararnos para la muerte, en el buen sentido de la palabra. Vivir una vida plena, fomentando valores de vida en nuestro actuar cotidiano. Por otra parte, en la medida en que nos preparemos para la muerte, será menor el temor hacia ella.
"El hombre es un ser para acabar (Sein zum Ende). Desde que nace es ya lo suficientemente viejo para morir. La muerte le afecta tan pronto como existe" (Martin Heidegger, Ser y Tiempo, 1927)

            Por otra parte, se teme a lo desconocido, apoyándonos en la definición de temor, previamente citada. Ese temor nos catapulta hacia la concienciación de nuestro fin en el mundo, de allí la angustia. Pero, debemos tener claro: somos seres mortales, no poseemos las atribuciones que se les han dado a los dioses, como la eternidad, tenemos un comienzo y un final, un nacimiento y una venidera muerte.
"Me pierdo intentando buscar la verdad sin disfrutar del camino; sin aprovechar la grandeza que encierra en si misma la gran pregunta. Vivo porque vivo y sigo vivo para vivir. He de aprovechar que vivo porque muero" (Rodriguez, Martin, 2003)

De esta forma, el temor hacia la muerte, nos hace reflexionar sobre la máxima: “Por qué temo a la muerte”, a continuación se enumeran algunas consideraciones:

1.- Se teme a lo desconocido, esto ha sido previamente acotado. No se puede comunicar la experiencia de la muerte, pues es una realidad personal, única e irrepetible, como la vida misma. Es más, afirmo que, es la experiencia más personal ya que no estamos conscientes del nacer, pero si podemos estarlos del morir.

2.- Se teme a aquello, que ocasiona dolor. En este sentido, hay que hacer un alto y hablar sobre el duelo, el cual es definido como: “respuesta total a la experiencia emocional de la pérdida, manifestada en pensamientos, sentimientos y hasta actitudes, las cuales se denominan culturalmente luto” (Revista Tánatos, Sociedad Española de Tanatología, n 1, p. 2)
Cabe destacar que cada quien vivirá y asumirá el duelo de dsitinta forma, dependiendo de su cultura, ideosincracia, personalidad, recursos, lo que redunda en su vivencia, es decir en su intensidad y su duración.
El duelo posee varias etapas, entre las que se pueden mencionar, según los estudios realizados por la psiquiatra suizo americana Elizabeht Klüber Ross:
a.- Negación
b.- Depresión
c.- Cólera
d.- Reajuste
e.- Aceptación

3.- La Cultura: persiste en el subconsciente colectivo. El culto a la muerte, desde distintos puntos de vista; a.- Está quien, realiza proezas que lo llevan a arriesgar su vida, retando, desafiando a la muerte. b.- Está quien se hace, por su profesión, incólume ante ese hecho. c.- Finalmente, está quién se ufana de la muerte, promoviéndola, buscándola, provocándola, adorándola!!!

4.- Culto desmedido a la juventud. Se piensa que la mejor etapa de la vida, es ésta, dejando o restando importancia a las demás. Pero se debe ser equilibrados, ya que todas son etapas de la vida misma, por lo tanto ninguna es más significante que las otras!!! Nacimiento, niñez, juventud, adultez, adultez mayor!!!

5.- Exagerado hedonismo, riquezas y placeres, pervirtiéndose los valores esenciales para mantener la vida.

6.- Cultura de muerte, consecuentemente,

7.- Finalmente, existe un desconocimiento sobre el tema, no se nos forma. No se educa para la muerte


Se hace necesario que:
1.- Se desmitifique a la muerte.
2.- Dejar de personalizarla!!!
3.- Plantear una educación para la muerte
el culto a la vida, si de verdad es profundo y total, es también culto a la muerte. Amabas son inseparables. Una civilización que niega a la muerte, acaba por negar a la vida” (Octavio Paz, El Laberinto de la Soledad, p. 23)

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